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Entendiendo nuestros ciclos de sueño

Son los ciclos de sueño y no las horas dormidas las que dictan un buen descanso

Aunque durante mucho tiempo se ha dicho lo contrario, no necesita dormir 8 horas: nuestro cuerpo sólo descansa o permanece despierto después de los ciclos, variando estos ciclos en periodos de 2 a 18 días.

El mito de la noche perfecta, que siempre nos ha hablado de las fatídicas ocho horas sin pausa, fue desacreditado continuamente por una investigación médica en necesidades humanas realizado en la Universidad de Sidney: en los últimos años muchos investigadores nos enseñaron que, básicamente, se requireren un mínimo de 6 horas para descansar y evitar algunas enfermedades cardiacas, aunque algunas fuentes incrementaban estos periodos siempre pensando en horas y minutos de sueño necesarios para mantenerse saludable. Pero de acuerdo con el último estudio de Australia, uno de los primeros de su tipo, el sueño no se calcula por la noche, pues se analiza dentro de un período de tiempo más largo que permite la comprensión de estos ciclos. Algunas noches con menos descanso no pueden comprometer su equilibrio: muchas veces el cuerpo ajustará los ritmos y las necesidades durante un intérvalo de 2 a 3 semanas.

En realidad, de acuerdo con los médicos de la Universidad de Sydney, que realizaron el estudio más reciente sobre el tema, nuestros verdaderos ciclos de sueño, siempre siguen el mismo ritmo a lo largo del tiempo, como una curva senoidal, con el tiempo puede variar desde 2 a 18 días.

Esto significa que aquellos que, por necesidades sociales, por motivos laborales o razones fisiológicas que pasan varias noches con un descanso o durmiendo a un ritmo muy ajustado de unas pocas horas, por sí mismas lo recuperan en estas noches de dormir bien, teniendo un excelente nivel de supervisión por sí mismos, y se pueden afrontar de nuevo la paz y tranquilidad de períodos cortos , que será seguido por arcos temporales con largas noches. Todo esto ocurre de manera natural: los ritmos de vigilia y el sueño se van a auto-regular y estabilizar no sólo durante las horas de noches individuales, más bien refiriéndose a períodos más largos.

Para obtener estos resultados , los médicos australianos han estudiado las noches de un grupo de jóvenes adultos varones durante aproximadamente dos semanas, midiendo los ritmos circadianos gracias a un dispositivo que se usa en la muñeca que controla, con un acelerómetro, los estados de sueño y vigilia y los registra, en definitiva, una pulsera de actividad como los que ofrecemos en este blog. Entre estos adultos, muchos también denunciaron que no suelen alcanzar las fatídicas 8 horas de sueño por noche. En todos los casos analizados, sin embargo, han surgido ciclos precisos que se repiten: variando los períodos de sueño mayor o menor según los días, y adaptándolos a medio plazo, si acaso. Para algunos, estos ciclos se alternan cada dos días, para otros puede llevar semanas. Todo esto, en perfectas condiciones de salud, vigilancia y de latido del corazón. Y por primera vez, en lugar de contar las horas totales de sueño, los investigadores que trabajan para comprender las patologías y los mecanismos relacionados con los problemas del sueño se han centrado en ciclos más largos.

Tal visión de los ciclos de sueño ahora servirá como base para futuras aplicaciones acerca de los ritmos nocturnos en los ámbitos profesionales, por ejemplo para los que trabajan en turnos, así como en los cálculos de recuperación después de un trabajo agotador y así sucesivamente. Con estos estudios a medio y largo plazo se intenta de encontrar el razonamiento en ciclos, para, por una parte, reducir el riesgo de una lectura de sueño demasiado condicionado por factores externos: porque a menudo la luz, la temperatura, los hábitos alimenticios, el alcohol, las emociones pueden alterar el sueño y no permitir que los médicos detectaron un problema. Como sugieren los investigadores, para respetar sus ciclos de sueño sería mejor no intentar dormir demasiado, tal vez durante el fin de semana, pensando en recuperar las horas de descanso perdidas durante la semana.