Google nos cambia el Android Wear por el Wear OS

Anuncian la llegada de Wear OS

Ayer, Google anunció que cambiaría el nombre de su sistema operativo de dispositivos wearables inteligente de cuatro años desde Android Wear to Wear OS. Al parecer, el propósito principal de este cambio de la marca es evitar que los propietarios de iPhone corran asustados pensando que sus dispositivos no funcionan  con Android Wear, que durante mucho tiempo han permitido el emparejamiento con dispositivos Android y iOS. Como dice Google, Wear OS es “un sistema operativo portátil para todos”, pero bueno, ya lo era Android Wear.

Se trata de un cambio aparentemente menor, e incluso podría ayudar a Fossil, Movado y Louis Vuitton a vender más relojes o dispositivos inteligentes a compradores de estilo y moda que no conocen la diferencia entre un sistema operativo y una golondrina. Pero detrás de todo esto, hay muchos problemas más grandes que Google debe resolver si quiere que Android Wear o Wear OS o lo que sea llamado a partir de ahora pueda tener éxito.

Para Google, el  pincipal problema es doble. El primero de ellos es que Google aún no ha decidido lo que piensa que debe ser un reloj inteligente. Cuando Android Wear debutó en 2014 (un año antes de que Apple Watch fuera algo en la mente de los de Cupertino), parecía que la progresión natural de la informática móvil se movía desde ordenadores portátiles hasta teléfonos inteligentes e incluso dispositivos más pequeños, por lo que se encontraban un buen caldo de cultivo para dispositivos inteligentes.

Sin embargo, en realidad, se puede decir sin ocultarnos que Android Wear fue un desastre. Su interfaz de usuario era incómoda, había muy poca compatibilidad con aplicaciones o desarrolladores, e intentar encontrar algo para solventarlo en forums y comunidades era una pesadilla porque cambiaban  cosntatenemente de versiones y firmwares. Incluso el primer reloj inteligente con una pantalla redonda,  el elegante Moto  360, no pudo salvar el primer intento de Google en un sistema operativo SmartWatch.

Entonces, durante los siguientes tres años, Android Wear languideció hasta el lanzamiento de la 2ª versión en 2017, en Google parece que dejaron de creern el proyecto, viendo como no se vendieron suficientes dispositivos inteligentes en 2016 y 2017. Las mejoras incluyen una interfaz de usuario actualizada, el soporte de aplicaciones independientes (a diferencia de las aplicaciones adicionales instaladas en el teléfono ), mejor monitorización, conectividad móvil y funciones de integración con Google Assistant, en lo que parece un paso adelante.

Pero aún, las aplicaciones no estaban allí. Esto quería decir que los dispositivos Android Wear eran relegados en gran medida a las notificaciones, contador depasos y, tal vez, midiendo la frecuencia cardíaca de vez en cuando, unas funcionalidades que podemos decir pobres para los que quieren el smartwatch total, ya que uno no necesita un sofisticado sistema operativo y SmartWatch para hacerlo, sino una de las muchas pulseras de actividad disponibles en el mercado.

Luego está el segundo gran problema que ha tenido Android Wear: la falta de un chip propio en sus smartwchatches inteligents que alimenten todo, pues a diferencia de Apple que diseñó su propia línea de procesadores de reloj inteligente personalizados las marcas usando Android utilizan distintos tipos de procesadores, Samsung utiliza sus propios chips Exynos para alimentar su gama de relojes Gear y Wearables. Casi todas las demás empresas confían en Qualcomm para proporcionar un buen chip para sus relojes inteligentes, pero muchos piensan que Qualcomm no ha ofrecido suficiente chicha para mover lo que pedimos a un reloj inteligente.

Sin un chip en el interior, los dispositivos de Wear OS seguirán siendo dejados atrás. Si le preocupa el control de la salud y la actividad física, un buen procesador facilitará el análisis de los datos de los sensores que controlan la frecuencia cardíaca, VO2 (la cantidad de oxígeno en la sangre), los niveles de sal, los hábitos del sueño o una serie de otras medidas de bienestar importantes. En el otro lado, un buen chip también mejoraría la duración de la batería, ya que incluso la última versión de Apple Watch Series 3 todavía tiene problemas en cuanto a la durabilidad entre carga y carga. Después de todo, cuál es el punto de un dispositivo monitor de la actividad cardiaca que tiene que salir cada noche para recargar? Los relojes inteligentes deberían tener una duración de uso semanal o superior, recargarlos es una tarea tediosa.

Debido a estos dos obstáculos, casi todos los principales fabricantes de dispositivos Android Wear como Motorola, LG y Asus han abandonado la plataforma, dejando Android Wear en manos de marcas de moda que no tienen ni la visión ni el conocimiento tecnológico, encontrando relojes de marcas como Fossil, Diesel, Armani o Tommy Hilfiger, muy bonitos pero que no son lo que buscan algunos en un reloj inteligente.

Compara esto con el  gran momento de un dispositivo como el Apple Watch, que, además de ser un potente dispositivo independiente, se está convirtiendo en una potente herramienta para controlar su salud y ha ayudado repetidamente a detectar o incluso prevenir ataques al corazón. Y aunque los relojes inteligentes de Samsung pueden no tener la misma cantidad de aplicaciones que el Apple Watch, una cadena de suministro más integrada y una interfaz de usuario aún mejor dan a los dispositivos Samsung un camino más claro para la futura sofisticación, convirtiendo sus modelos en una alternativa muy interesante en un mercado que parece haber abierto con fuerza Apple.

Desde nuestro punto de vista, no es un nombre del Sistema Operativo lo que pide a gritos Google, si no revisar el trato que se le dispensa a los relojes inteligentes, empezando por el procesador que se usa en ellos, hecho que no depende de Google, pero que sin duda tienen el poder para presionar en crear alternativas al Apple Watch Series 3, y entonces, una vez tengamos el hardware adecuado, el software va a funcionar de una manera fluida y el trabajo de Google se va a notar en mayor medida que no simplemente cambiando el nombre a su producto.

Creemos que 2018 y 2019 van a ser las temporadas en las que los relojes inteligentes van a explotar, pero esperamos que sea explotar positivamente en ventas y no el explotar de una burbuja de un producto que bien parido ha de triunfar.